📌 En este análisis
La historia real de Bajo tus pies no proviene de un hecho criminal, sino de la vivencia personal del director Cristian Bernard, quien padeció insomnio severo por los gritos nocturnos de ancianas con demencia senil. Al reinterpretar este drama cotidiano como una pesadilla de brujería, la película de Netflix transforma el trauma psicológico en terror sobrenatural. Este artículo explica el origen del proyecto, repasa sus guiños a El resplandor y revela la ubicación del edificio de Bilbao donde se rodó.
Bajo tus pies es la interesante película de terror española dirigida por Cristian Bernard que llegó a Netflix en 2026. Una historia intrigante que juega de forma muy inteligente con lo que nos daba miedo de niños: los ruidos nocturnos, el temor a que alguien entre en nuestra casa o, peor todavía, en nuestra propia habitación mientras dormimos. Aunque la película es una obra de terror sobrenatural en toda regla, arranca con un mensaje que ha despertado la curiosidad de todos: «basado en hechos reales». Por supuesto, la pregunta surge al instante: ¿cómo puede estar basada en una historia real una película sobre brujas inmortales que absorben la energía de los niños?
En resumen, Bajo tus pies exige una explicación. Y la respuesta la encontramos en las declaraciones del propio director.
La historia real detrás de Bajo tus pies
En Bajo tus pies, la protagonista, Isabel, alquila un elegante piso en el centro de Bilbao por un precio extraordinariamente ventajoso. Acaba de divorciarse de su marido y se traslada con sus dos hijos pequeños, Lucía y Ezequiel. Sin embargo, desde el primer día empiezan a suceder cosas muy extrañas por la noche: gritos puntuales que provienen del piso de abajo y que se repiten cada madrugada, justo cuando todo el mundo debería estar durmiendo. Además, existe un peculiar sistema de tuberías y rejillas en las paredes por el que se cuelan voces que parecen buscar la atención de los niños.
Con el desarrollo de la trama, descubrimos que en la vivienda inferior residen tres ancianas brujas que necesitan absorber la energía vital de los niños para mantenerse con vida. Su estrategia consiste en alquilar los pisos a familias con hijos para luego convencer a los padres de entregar a los pequeños a cambio de éxito profesional o bienes materiales. De hecho, no es casualidad que por ese edificio hayan pasado en el pasado figuras de gran relevancia, como políticos influyentes o pintores de renombre. Isabel termina descubriendo la verdad, rescata a sus hijos y acude a la policía; sin embargo, los agentes están compinchados con el hombre que vela por los intereses de las brujas, manipulando la situación para hacer pasar a Isabel por loca.
Una historia claustrofóbica y sin salida. Pero, ¿cómo puede una película de terror sobre brujas inmortales estar inspirada en una historia real? La respuesta la ofreció el propio director en las declaraciones exclusivas recogidas por Cine Y Max, que repasamos a continuación:
Bajo tus pies está inspirada en una historia real que me sucedió a mi y a mi familia hace unos diez años. Una noche, a eso de las tres de la madrugada, comencé a escuchar unos gritos que provenían del departamento de abajo de mi casa.
Los gritos eran aterradores. Eran gritos de mujer y esta parecía estar sufriendo dolores intensos. Los gritos se alternaban con rezos y plegarias que duraron toda la noche.
En lo primero que pensamos mi mujer y yo fue en nuestros dos hijos pequeños. No queríamos que escucharan esos aullidos de sufrimiento y gracias a Dios esa noche no los escucharon porque dormían profundamente. Pero más tarde nos daríamos cuenta que no estábamos frente a un típico problema de ruidos molestos de una noche.
Los gritos se sucedieron sistemáticamente a lo largo de muchas noches durante varios años, y eran la manifestación de dolor de tres hermanas ancianas que vivían solas, abandonadas a su suerte mientras ingresaban progresivamente en el intrincado laberinto de la demencia senil. No había nada sobrenatural en ello pero lo que evocaban cuando gritaban era un terror ancestral e infantil. El terror a la muerte.
Durante todos esos años mi familia y yo sufrimos una suerte de descomposición psicológica debido a la falta de sueño que los gritos provocaban. […]
Tras varias denuncias a la administración del edificio y a la fiscalía de mi barrio, y luego de ver que nadie hacía absolutamente nada al respecto, decidimos acostumbrarnos a ellos. Convivir con ellos. Aceptarlos como un elemento más de nuestra cotidianeidad.
Pero todos sabemos los riesgos y perjuicios que conlleva la falta de sueño.
Cuando contaba la historia que estaba viviendo me di cuenta que había una potencial historia de terror en lo que le estaba narrando.
Por tanto, la verdadera historia detrás de Bajo tus pies no es un relato literal de brujas malvadas y niños desaparecidos, sino una vivencia fundamentalmente psicológica: el propio director vivió durante años en un piso donde cada noche se escuchaban unos gritos escalofriantes que le impedían conciliar el sueño.
Y la razón era precisamente la misma que explica Isabel desde su perspectiva como psicoterapeuta: las ancianas del otro piso sufrían las fases iniciales de una demencia senil, lo que les desencadenaba intensas crisis de terror en mitad de la noche. Las tres hermanas estaban completamente abandonadas a su suerte y nadie cuidaba de ellas, por lo que se trataba de una situación sin solución posible.
La falta constante de sueño a lo largo de los años terminó por hacer el resto en la mente del cineasta. Cristian Bernard también admitió haber rendido tributo en esta película a algunos de sus clásicos de terror preferidos, como La semilla del diablo (Rosemary’s Baby), El exorcista y El resplandor. La secuencia en la que Isabel se encuentra con el hombre en la última planta del edificio es un homenaje evidente a El resplandor: al principio de esa escena, cualquiera podía esperar ver al mismísimo Jack Nicholson conversando con el camarero en las fases finales de su locura.
El edificio real de Bilbao donde se rodó Bajo tus pies
Para albergar la historia, el director escogió una construcción icónica en el centro de Bilbao: un inmueble con esquina en chaflán situado en la calle Hurtado de Amézaga. La iglesia que se aprecia al fondo, justo detrás del bloque, es la conocida iglesia de San Francisco de Asís, ubicada a escasos metros del lugar.

No se trata, por tanto, del mismo edificio donde el cineasta vivió aquellos años tan difíciles, sino de una localización elegida expresamente por sus particulares características arquitectónicas y su posición en la ciudad. A partir de ahora, los aficionados al cine de terror podrán incluirlo en su ruta en su próximo viaje a Bilbao, tal y como ya ha ocurrido en otras ocasiones dentro del género fantástico español.