📌 En este análisis
En la película de Netflix 72 horas, Joe Nixon, el personaje de Kevin Hart, da rienda suelta a su alter ego Ricardo Montana: una parodia de Scarface pasada de revoluciones que nace de una interpretación caótica del Tony Montana de Al Pacino. Más allá de la divertida referencia al clásico de 1983, este ficticio capo de la droga conecta la cultura pop generacional con la historia del cine de mafiosos. En realidad, toda esa chulería absurda de narco esconde una reflexión más profunda sobre la crisis de la mediana edad, la juventud que se escapa y el miedo silencioso a hacerse mayor.
Lee este análisis también en inglés: “Who the F–k Is Ricardo Montana?” Unpacking Kevin Hart’s Scarface Parody in 72 Hours
Seamos sinceros, las comedias actuales a veces esconden joyas absolutas que merecen una mirada más atenta. Nos ha pasado unas cuantas veces últimamente: partiéndonos de risa viendo a Sacha Baron Cohen encarnar al señor de la guerra local Pavio Curto burlándose de los protagonistas en Balls Up, o con esa escena del piano en Ladies First donde una versión de «Pony» de Ginuwine le da un sentido totalmente nuevo a la canción. Siempre hay algo interesante que rescatar, incluso en una comedia sencilla y sin pretensiones, y eso es exactamente lo que pasa en 72 horas, la nueva película de Netflix protagonizada por Kevin Hart.
Sin duda, los momentos más divertidos de la película llegan cuando Hart consume drogas (tampoco del todo voluntariamente) y de repente se transforma en alguien completamente distinto: Ricardo Montana. Es un guiño que probablemente a los espectadores más jóvenes se les escape, sobre todo porque remarca la brecha generacional entre Joe Nixon, el protagonista cuarentón, y la gente joven que lo ve meterse en este alter ego preguntándose de dónde narices se saca ese personaje.
Hacia el final del filme, es el capo de la droga interpretado por Andy García quien finalmente lo pregunta sin rodeos: «¿Quién c–o es Ricardo Montana?». Así que va siendo hora de darle a esa pregunta una respuesta definitiva.
Ricardo Montana: la caricatura de Scarface según Kevin Hart
De hecho, el personaje de Kevin Hart lo deja claro desde el primer día de su salvaje despedida de soltero: él no consume cocaína. La última vez que pasó estaba viendo Scarface —la película de Brian De Palma con la icónica interpretación de Al Pacino como el capo cubano que se apodera de Miami— y… bueno, la cosa se complicó. Surgió una personalidad extraña, algo totalmente ajeno a él, que era básicamente su forma de canalizar el espíritu del filme, con toda la chulería arrogante del personaje de Pacino y la convicción absoluta de que podía comerse el mundo como fuera.
La primera vez que escuchamos esa explicación, no entendemos muy bien a qué se refiere. Pero luego, en el yate, un tipo del todo normal como Joe Nixon se ve obligado a meterse dos buenas rayas de esa mismísima droga de la que no quería saber nada, y ahí lo tenemos: Ricardo Montana, el desquiciado (y totalmente inventado) capo de 72 horas.
En la mente ida de Kevin Hart, Ricardo Montana es un rival aún más chalado que el propio Tony Montana, el protagonista de Scarface. La película se estrenó hace más de cuarenta años, así que es perfectamente comprensible que la peña más joven que acompaña a Joe Nixon no pillara la referencia. Pero para cualquiera que se considere cinéfilo, Scarface pasó a la historia como el retrato más descarado e insolente de un capo del narcotráfico moderno.
La película de Brian De Palma, estrenada en 1983, era en realidad un remake de un viejo clásico, el Scarface de Howard Hawks de 1932. Pero mientras que la versión original trataba sobre un matón italoamericano inspirado en Al Capone, la de los ochenta adaptó la historia al infame negocio del tráfico de cocaína en la Florida de la época. Y, por supuesto, Antonio «Tony» Montana era un inmigrante cubano que llegaba a Estados Unidos para escalar en el hampa y apoderarse de todo.
La interpretación de Al Pacino se convirtió en leyenda por esa chulería pura y sin filtros: una ambición desmedida que al final terminó siendo su sentencia de muerte por querer ir demasiado lejos. Lo que hace Kevin Hart con Ricardo Montana es, básicamente, inventarse un personaje paralelo para competir con el aura de Al Pacino. Coge el apellido icónico, lo combina con un nombre en español de lo más común y listo, ya ha nacido un nuevo capo.
Los guiños meta en el reparto mafioso de 72 horas
Con Ricardo Montana, 72 horas cuela una referencia cinéfila bastante elaborada dentro de una comedia que ya de por sí iba a toda máquina. El propio reparto ya dejaba entrever que la película apostaba fuerte por figuras icónicas del cine de mafiosos de dos generaciones distintas. Jaze, el jefe de la mafia que persigue a Joe Nixon, está interpretado por Michael Mando, famoso por encarnar a Nacho en el universo de Breaking Bad y Better Call Saul, mientras que su padre, el capo de la vieja escuela, está interpretado por Andy García, el mismísimo actor que dio vida a la última generación de los Corleone en El Padrino III.
Y así, casi sin hacer ruido, 72 horas se convierte en una película que conecta con espectadores de cualquier edad, lanzando de paso un mensaje sutil a quienes sienten que el tiempo se les escapa y que la juventud se va quedando atrás: hacerse mayor no es algo a lo que tenerle miedo y, antes de que sea demasiado tarde, tienes que ir a buscar a la persona a la que quieres y decirle sin rodeos que deseas pasar el resto de tu vida con ella. Básicamente, es una forma de decirle a Kevin Hart: olvídate de Ricardo Montana, olvídate de tus últimas 72 horas y corre detrás de la mujer que amas.