Sully: la historia real del piloto que inspiró a Clint Eastwood

En un mundo donde parece que pocos están dispuestos a asumirse sus responsabilidades, siempre hay miles de excepciones que nos hacen confiar una vez más en una humanidad “positiva”. Uno de ellos es un caso que tiene tanto de increíble que no parece real: una historia que Clint Eastwood, el príncipe absoluto de las historias estadounidenses, cubrió en su película de 2016, Sully. En continua reflexión, la obra recorre los días del Comandante Chesley Sullenberger conocido como “Sully”, magistralmente interpretado en la película de Tom Hanks, antes del juicio celebrado por la comisión de investigación del organismo aeronáutico por supuestas omisiones en el seguimiento del protocolo durante un un accidente del que se habló mucho en ese momento: el aterrizaje del avión que volaba en el río Hudson, en Manhattan, Nueva York. El primer caso en la historia de la aviación en el que, con una maniobra tan arriesgada, el comandante y copiloto Jeffrey “Jeff” Skiles logró rescatar a los 155 pasajeros.

La imagen del avión en el río con los pasajeros a salvo


Un desastre evitado, el 15 de enero de 2009, cuando el vuelo 1549 de US Airways sale por la mañana del aeropuerto Fiorello LaGuardia de Nueva York, con destino Seattle. Nada más despegar, el Airbus A320 choca contra una bandada de gansos que daña gravemente ambos motores. La situación se vuelve grave, el avión aún sobrevuela la ciudad de Nueva York y parece claro casi de inmediato que no habrá posibilidad de virar a algún otro aeropuerto cercano. Así que Sully y su copiloto se encuentran en la complicadísima situación de tener que tomar una decisión compleja, evaluando qué es posible y qué no, para evitar el desastre y la pérdida de vidas. En menos de tres minutos determinan la maniobra que los salvará, con una temperatura del agua prohibitiva, pero que, gracias a la oportuna intervención del personal de seguridad de la ciudad, no pesará tanto. Con la ayuda de los transbordadores turísticos estacionados en las aguas, todos los desafortunados son recogidos en solo veinticuatro minutos.

Pero, ¿quién es realmente este manso héroe que ha logrado una hazaña sin precedentes? Nacido en Texas pero de origen suizo, Sully siempre ha sido un apasionado de la aviación y ya aprendió a volar en pequeños aviones Aeronca desde la adolescencia. Dotado de un coeficiente intelectual superior a la media, logra obtener una licenciatura de tres años en la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y además logra alcanzar la meta de dos Maestrías en otras tantas universidades en Administración Pública y Psicología Industrial. Después de unirse a la Fuerza Aérea Estadounidense, sirvió tanto en el país como en el extranjero, donde obtuvo el rango de capitán y luego fue contratado por Pacific Southwest Airlines, que luego se convirtió en US Airways y ahora se fusionó con American Airlines. Su militancia en la empresa duró treinta años, desde 1980 hasta 2010.

En una Nueva York posterior al 11 de septiembre, la empresa será profundamente sentida por la población, que inmediatamente coronará a Sully como héroe de la ciudad. Pero a pesar de todo, el capitán deberá pasar por las cautelosas horquillas de una comisión de investigación poco proclive al entusiasmo fácil, argumentando que, según los simulaciones de vuelo realizados, tras el mal funcionamiento podría incluso haber regresado al aeropuerto de salida.

Todo ello le provocará diversos tipos de molestias, entre ellas insomnio, breves estados de ausencia en los que rememora el accidente a través de flashbacks, pero sobre todo un trastorno de estrés postraumático.

Lo que tendrán que señalar con fuerza Sullemberger y Skiles, sin embargo, es que las llamadas simulaciones no han calculado el tiempo necesario para llegar a decisiones útiles y eficaces en una situación de extrema emergencia. Así, durante el proceso, los dos presionarán para agregar a las simulaciones un lapso de tiempo de treinta y cinco segundos, indispensable para que un ser humano piense con claridad y defina la estrategia de salvación en una situación de alto estrés emocional como esa. A partir de aquí todas las simulaciones dan la razón a los dos, que son inmediatamente absueltos de las posibles acusaciones.

Siempre es sorprendente cómo a veces uno se enfurece con las personas equivocadas solo por mera codicia, impulsado por una pizca de engaño a cualquier precio. Sullemberger y Skiles recibirán todos los honores de la ciudad y el capitán será recibido tanto por George W. Bush como por Barack Obama, quienes incluso lo invitarán a tomar posesión de la Casa Blanca. El último vuelo que realizará Sully será desde la soleada y húmeda Florida hasta Carolina del Norte, donde será recibido por algunos pasajeros que aterrizan en el Hudson y por su ahora amigo Jeff Skiles.

Chesley Sullenberger, Clint Eastwood y Tom Hanks


Una vida tan plena y aventurera convence al capitán de escribir un libro, donde además del accidente habla de su vida, incluido el amor por sus dos hijas y su esposa Lorraine, abordando también un tema candente como es el suicidio de su padre. , que empujará al aviador a convertirse en un militante de la prevención del suicidio. Una existencia extraordinaria de un hombre recto y altruista, constructor de una historia personal que recuerda aquella máxima de un genio absoluto de nuestro propio teatro: ese Carmelo Bene que se empeñaba ferozmente en intentar que cada uno de nosotros se convirtiera en obras maestras.

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